Los jóvenes de hoy son la primera generación de la historia con un coeficiente intelectual más bajo que la anterior, los investigadores han observado en muchas partes del mundo que el coeficiente intelectual aumentaba de generación en generación, pero con esta generación se vivió totalmente lo contrario.
Las causas también están claramente identificadas:
disminución en la calidad y cantidad de interacciones intrafamiliares, que son
fundamentales para el desarrollo, interrupción del sueño, que se acorta
cuantitativamente y disminución del tiempo dedicado a otras actividades más
enriquecedoras.
Se ha observado que el tiempo que se pasa ante una
pantalla por motivos recreativos retrasa la maduración anatómica y funcional
del cerebro dentro de diversas redes cognitivas relacionadas con el lenguaje y
la atención.
Las actividades relacionadas con la escuela, el trabajo
intelectual, la lectura, la música, el arte, los deportes, etc. tienen un poder
estructurador y nutritivo del cerebro mucho mayor que las pantallas recreativas.
El cerebro se puede comparar con una plastilina. Al principio, es húmedo y
fácil de esculpir. Pero con el tiempo se vuelve más seco y mucho más difícil de
moldear.
Los niños y jóvenes en promedio suelen pasar casi tres
horas al día para (niños de 2 años), cerca de cinco horas los de 8 años y más
de siete los adolescentes lo que significa que antes de llegar a los 18 años ya
habrán pasado el equivalente a 30 años escolares.
Ellos necesitan que se les diga que las pantallas recreativas dañan el cerebro, perjudican el sueño, interfieren con la adquisición del lenguaje, debilitan el rendimiento académico, perjudican la concentración, aumentan el riesgo de obesidad, etc.
La información que se da a los padres es parcial y sesgada. Los principales medios de comunicación están repletos de afirmaciones infundadas, propaganda engañosa e información inexacta.
Se escucha que los nativos digitales saben "de
manera diferente". La idea es que, aunque muestran déficits, son muy
buenos en otras cosas. Varios estudios indican que, en contraste con las
creencias comunes, no son muy buenos con las computadoras. Otros estudios
también indican que tampoco son muy eficientes para procesar y comprender la
gran cantidad de información disponible en internet.
Algunos países están comenzando a legislar contra el uso
de pantallas, especialmente en Asia. Taiwán, por ejemplo, considera que el uso
excesivo de pantallas es una forma de abuso infantil y ha aprobado una ley que
establece fuertes multas para los padres que exponen a niños menores de 24
meses a cualquier aplicación digital. En China, las autoridades han tomado
medidas drásticas para regular el consumo de videojuegos por parte de menores.
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